Aunque es Cristina quien te lo cuenta hoy.
Su voz estaba provocando una situación que no debería existir cuando eres tú quien está al mando.
Hay un punto muy concreto en el que una voz deja de suavizar lo que dice y adaptarse. Solo entonces, empieza a ocupar su sitio.
Cuando eso ocurre, no hace falta convencer a nadie.
Si al terminar de escucharla lo has entendido, abajo tienes el siguiente paso. No será una charla superficial. Es un análisis vocal (sin juicios pero con soluciones).
Si solo tienes curiosidad es mejor que no entres.
Si sabes que tu voz está jugando un papel decisivo en tu negocio
y en cómo te respetan cuando hablas:
entonces, sí.