Hace unas semanas te hablé de Cristina.
Te conté que es una emprendedora del sector financiero con diez personas a su cargo, pero que cargaba con un complejo incómodo: cada vez que cogÃa el teléfono, al otro lado asumÃan automáticamente que era la becaria porque su voz era muy aguda.
Te dije que la voz se trabaja, pero hoy no quiero seguir contándotelo. Hoy quiero que lo escuches tú mismo.
Cuando empezamos a trabajar juntos, Cristina no tenÃa ni idea de que guardaba un registro mucho más amplio del que creÃa. Su voz escondÃa unos tonos más graves que siempre habÃan estado ahÃ, pero que nunca nadie le habÃa enseñado a utilizar. El cambio fue inmediato. Pasó de sonar cohibida a proyectar una seguridad brutal con solo un ajuste.
Escucha cómo suena cuando decide bajar el tono y tomar el control:
Pero la historia no termina ahÃ, porque el verdadero reto vino después.
Trabajar la voz no consiste en forzar un personaje ni en transformar a alguien agudo en alguien grave; eso serÃa absurdo y sonarÃa falso. El verdadero secreto es aprender a sacar partido a la naturaleza de tu voz. Por eso, en lugar de intentar eliminar sus agudos, decidimos hacer algo mejor: los pulimos, los limamos y los hicimos más brillantes, frescos y agradables de escuchar.
FÃjate en la claridad y la soltura con la que suena en este segundo audio:
Lo que empezó siendo su mayor complejo se convirtió en su gran fortaleza. Hoy Cristina sigue teniendo una voz aguda, pero la diferencia es que ahora la entiende, la domina y sabe perfectamente cómo jugarla a su favor en cada reunión o llamada importante.
Esto es lo que ocurre cuando dejas de ignorar la herramienta de comunicación y ventas más potente que tienes.
Pd: Solo trabajo con personas que van en serio con su liderazgo. Si para ti tu voz ya ha dejado de ser un accesorio y se ha convertido en una prioridad, responde QUIERO a este email. Te cuento cómo lo haremos en tu caso.